Agência Brasileira de Inteligência
A ABIN é o órgão central do Sistema Brasileiro de Inteligência - SISBIN, que tem, a seu cargo, planejar, executar, coordenar, supervisionar e controlar a atividade de Inteligência do País, cumprindo a política e as diretrizes traçadas nos termos da Lei que cria a Agência.
El Consejo de Defensa Nacional
En la década de 1920, Brasil fue marcado por la ascensión de movimientos militares liderados por tenientes y por el surgimiento de movimientos obreros, que objetivaban profundos cambios en la estructura política y social del País. Ese escenario se agravó debido a serias dificultades en las economías del Brasil y del mundo, cuyo ápice ocurrió con la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York, en 1929.
Aprensivo con esta coyuntura desfavorable, el gobierno brasileño decidió crear un organismo de inteligencia para acompañar, de modo interdisciplinario, las importantes evoluciones coyunturales y evaluar sus consecuencias para los intereses del Estado brasileño.
En 1927, el Presidente Washington Luís Pereira de Souza instituyó el Consejo de Defensa Nacional. Ocurrió entonces el inicio de la actividad de Inteligencia en el Brasil, como instrumento de soporte para las acciones estratégicas del Poder Ejecutivo.
El Servicio Federal de Informaciones y Contra-Informaciones
Después que acabó la Segunda Guerra Mundial, en 1946, el Presidente de la República, General Eurico Gaspar Dutra fraccionó la estructura de la Secretaría-General do Consejo de Seguridad Nacional en 3 secciones encargadas de "organizar los Planes Industrial y Comercial, Político Interno y Económico relativos al Plan de Guerra". Además, atribuyó a la 2ª Sección la responsabilidad de "organizar y dirigir el Servicio Federal de Informaciones y Contra-Informaciones - SFICI", organismo componente de la estructura del Consejo de Seguridad Nacional, que pasaría a tener el encargo de tratar de las informaciones en el Brasil.
En 1949, se aprobó el Reglamento para la Salvaguardia de las Informaciones que interesan a la Seguridad Nacional - RSISN, el cual de volvió el primer instrumento legal que objetivamente visaba la protección de las informaciones juzgadas sigilosas por el Estado brasileño.
En 1958, el SFICI pasó a constituir el principal instrumento de Informaciones y Contra-Informaciones del Estado brasileño, que, por razones de coyuntura política, comenzó a actuar cooperativamente con los países del llamado bloque occidental durante el auge de la Guerra Fría.
El Servicio Nacional de Informaciones
Brasil, al inicio de la década de los 60, presentó un escenario interno bastante conturbado, generando manifestaciones de segmentos de la sociedad. El cuadro evolucionó hacia una intervención militar en el proceso político nacional en 1964.
El mismo año se creó el Servicio Nacional de Informaciones - SNI, mediante la Ley nº 4.341, cuyo texto le atribuía la función de "dirigir y coordinar las actividades de Informaciones y Contra-Informaciones, en particular las que interesen a la Seguridad Nacional". El nuevo órgano era directamente ligado a la Presidencia de la República, y operaría en provecho del Presidente y del Consejo de Seguridad Nacional.
El SNI incorporó todo el acervo del SFICI, inclusive a todos los funcionarios civiles y militares que en él ejercían funciones. De acuerdo con la ley, el nombramiento del jefe del SNI se sujeta a la aprobación previa del Senado Federal y tendría prerrogativas de ministro.
El SNI fue organizado con estructura similar a la del extinto SFICI, con las necesarias adaptaciones originadas del nuevo escenario político. En síntesis, fueron creadas una Agencia Central y doce Agencias Regionales, distribuidas por todo el territorio nacional. La Agencia Central tuvo su desdoblamiento organizacional en segmentos que cuidaban, en nivel nacional, las Informaciones Externas, las Informaciones Internas, la Contra-Información y las Operaciones de Informaciones.
Frente a las exigencias coyunturales, los subsecuentes gobiernos subsecuentes del período (1964-1985) trataron de establecer el ordenamiento jurídico decurrente que reglamentaría la actividad de informaciones, mediante la creación de nuevos órganos, la composición de sistemas, la implantación de una escuela y el desenvolvimiento de una doctrina específica.
En 1971, se creó la Escuela Nacional de Informaciones - EsNI, cuya estructura de funcionamiento se basó en modelos adoptados por congéneres de otros países, particularmente Alemania, Estados Unidos de América e Inglaterra.
De acuerdo con el texto legal, la EsNI tenía como finalidad: "preparar civiles y militares para la atención de las necesidades de informaciones y contra-informaciones del Sistema Nacional de Informaciones; cooperar en el desarrollo de la doctrina nacional de informaciones; y realizar investigaciones en provecho del mejor rendimiento de las actividades del Sistema Nacional de Informaciones".
La EsNI, en su trayectoria histórica, pasó a realizar programas específicos de entrenamiento, denominados cursos y prácticas, además de promover eventos especiales, tales como seminarios y paneles, siempre volcados hacia el perfeccionamiento de la doctrina nacional de informaciones.
El funcionamiento del Sistema Nacional de Informaciones - SISNI fue implementado a consecuencia del Plan Nacional de Informaciones - PNI, estableciendo que los "Objetivos Nacionales de Informaciones - ONI" tenían por finalidad "orientar la producción de informaciones necesarias para el planeamiento de la política nacional, bien como para su adecuado acompañamiento, visando la ejecución de los objetivos nacionales".
El SISNI era coordinado por el SNI, en su más alto nivel, y compuesto por organismos sectoriales de informaciones en el ámbito de los ministerios civiles y militares del Poder Ejecutivo, alcanzando las autarquías y las empresas públicas a ellos vinculadas.
Al SISNI también se le acoplaron, por canales técnicos, los órganos de Informaciones de responsabilidad de los gobiernos y de los Estados de la Federación.
En la década de los 70, para proveer la seguridad de las comunicaciones de sus informaciones sigilosas, el Estado brasileño utilizaba equipamientos criptográficos de origen extranjero, representando grave vulnerabilidad cuanto a la preservación de su confidencialidad. En aquella oportunidad, los análisis procesados por el Ministerio de Relaciones Exteriores (MRE) indicaron la urgente necesidad de que Brasil desarrolle recursos criptográficos propios, usando tecnología exclusivamente nacional.
En 1977, el Ministerio de Relaciones Exteriores y el SNI celebraron un convenio, titulado "Proyecto Prólogo", cuyos objetivos principales eran la realización de investigaciones en el campo de la criptología y el desenvolvimiento del criptoanálisis y de proyectos y equipamientos criptográficos.
El Proyecto Prólogo resultó en la creación del Centro de Pesquisa y Desarrollo para la Seguridad de las Comunicaciones - Cepesc.
Los primeros productos fueron fabricados al inicio de aquella década, pudiendo ser citados los equipamientos AS-2T, de uso online en canales de telex, CP-1 y CF-1, de utilización offline.
Desde entonces, el Cepesc pasó a ser el proveedor de diversas entidades estratégicas nacionales, destacándose como clientes prioritarios la Presidencia de la República, el Ministerio de Relaciones Exteriores, los organismos de Informaciones, los ministerios militares y e Banco Central.
Durante el gobierno del Presidente José Sarney, se constituyó un grupo de trabajo específico, con representaciones de la Agencia Central del SNI, y de la EsNI, que elaboró el manual de Informaciones del SNI, aprobado por la Resolución nº 36, de 1989, redefiniendo los conceptos doctrinarios para las Informaciones en Brasil. Así se concibió un nuevo concepto para las actividades de informaciones, cuyo desdoblamiento se dio en dos vertientes básicas:
Información - volcada hacia la producción del conocimiento; y
Contra-Información - volcada hacia la salvaguardia del conocimiento.
Posteriormente, ya próximo el final del gobierno Sarney, se constituyó un nuevo Grupo de trabajo, con el propósito de identificar las virtuales necesidades de perfeccionamiento de la finalidad, de la organización y de la actuación del SNI.
En consecuencia, se propuso una nueva concepción organizacional, compatible con la realidad nacional, mediante la elaboración del Proyecto SNI, en el que se delimitó el campo de competencia de la estructura. Debería el "nuevo SNI" actuar en las áreas de producción de conocimientos relativos a la defensa de los objetivos del Brasil en el escenario internacional y de salvaguardia de los intereses del Estado contra las acciones de espionaje, sabotaje, terrorismo y otras que colocaran en riesgo las instituciones nacionales.
De esta manera, se deseaba la depuración del organismo, eliminando de sus funciones las posibles tareas que ultrapasaran su efectiva competencia, desvinculadas del enfoque de seguridad de la sociedad y del Estado. Sin embargo, aunque concluido, el Proyecto SNI no llegó a ser implementado, quedando sus propuestas disponibles para el nuevo gobierno.
La Secretaría de Asuntos Estratégicos
Cumpliendo promesa formulada en su campaña presidencial, el Presidente Fernando Collor de Melo, posesionado en 1990, extinguió el SNI, en el cierne de amplia reforma administrativa.
Para la continuidad del ejercicio de la actividad de Informaciones, fue creada la Secretaría de Asuntos Estratégicos - SAE. Su concepción era similar a la que orientaba las acciones del antiguo SFICI, o sea, se volvía al modelo compuesto por un órgano superior intermedio entre los productos de Inteligencia y el Presidente de la República.
De acuerdo con el texto de la nueva ley, la EsNI pasó a llamarse Centro de Formación y Perfeccionamiento de Recursos Humanos - CEFARH.
Hubo, en realidad, una tentativa más de depuración del ejercicio de la actividad de Inteligencia, particularmente en el caso de la producción de conocimientos sobre la coyuntura interna, buscando eliminar cuestiones que envolvieran materias de naturaleza ideológica.
Posteriormente, fue encaminado nuevo Proyecto de Ley, creando el Centro Federal de Inteligencia y reorganizando la Secretaría de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de la República.
El impedimento del Presidente Collor y la ascensión del Presidente Itamar Franco en 1992 provocaron nueva y profunda reestructuración administrativa en el Poder Ejecutivo.
La Ley nº 8.490, de 1992, creó la Subsecretaría de Inteligencia - SSI, subordinándole el Departamento de Inteligencia y el CEFARH, que pasaron a integrar la segunda línea organizacional de la Secretaría de Asuntos Estratégicos. Se mantuvo, de esa forma, la concepción vigente desde la institución de la SAE, en 1990, la cual posicionó el organismo de Inteligencia sin acceso directo al Presidente de la República.
Hasta el final del Gobierno del Presidente Itamar Franco, la actividad de Inteligencia era ejercida por la SSI, con las debidas cautelas y limitaciones impuestas todavía por el período de transición para su completa institucionalización.
La Agencia Brasileña de Inteligencia
Con el final de la Guerra Fría, hubo una nueva dirección en los intereses dentro del escenario político y económico mundial. Cambiaron los enemigos y los blancos que deben ser alcanzados. El combate al crimen organizado, terrorismo, narcotráfico, biopiratería, espionaje industrial y económico y a los ilícitos transnacionales pasó a constituir el blanco de la actividad de inteligencia en el siglo XXI.
En 1995, el Presidente Fernando Henrique Cardoso expidió la medida provisoria nº 813, cuyo texto mantuvo al SSI subordinado a la SAE, y aún autorizaba la creación de la Agencia Brasileña de Inteligencia - Abin, autarquía federal vinculada a la Presidencia de la República. La nueva entidad poseería, entre sus finalidades, la incumbencia de planear y ejecutar actividades de naturaleza permanente, relativas a búsqueda, recolección, análisis de informaciones, y ejecutar actividades de naturaleza sigilosa, necesarias para la Seguridad del Estado y de la sociedad.
En 1997 se remitió al Congreso Nacional el Proyecto de Ley nº 3.651, donde se dispone sobre la institución del Sistema Brasileño de Inteligencia y la creación de la Agencia Brasileña de Inteligencia - Abin, órgano que permaneció vinculado a la Casa Militar hasta 1999, cuando fue creado el Gabinete de Seguridad Institucional - GSI, asumiendo, entre otras funciones, todas las responsabilidades relativas a la extinta Casa Militar. Después de la sanción presidencial, la SSI fue extinguida, creándose la Abin como órgano de asesoramiento directo del Presidente de la República.
Todavía en 1999, el Presidente Fernando Henrique Cardoso sancionó la Ley nº 9.883, que instituyó el Sistema Brasileño de Inteligencia - Sisbin y reglamentó la creación de la Agencia Brasileña de Inteligencia - Abin.
La Ley nº 9.883 atribuyó al Sisbin la responsabilidad de integrar las acciones de planeamiento y ejecución de las actividades de Inteligencia del país, lo que incluyó el proceso de obtención, análisis y diseminación "de informaciones necesarias al proceso decisorio del Poder Ejecutivo", bien como la salvaguardia de la información "contra el acceso de personas u órganos no autorizados". El artículo también destaca como principales fundamentos del sistema la preservación de la soberanía nacional, la defensa del Estado democrático de derecho y la dignidad de la persona humana.
Esa ley instituyó La Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) como órgano de asesoramiento directo al Presidente de la República y como órgano central del Sisbin, con la misión de "planear, ejecutar, coordinar, supervisar y controlar las actividades de inteligencia del país", y aún estableció que la actividad de Inteligencia será desarrollada, en lo que se refiere a sus límites y al uso de sus técnicas, siempre en observancia sin restricciones a los principios constitucionales.
La nueva ley estableció que el Director General de la agencia deberá tener su nombre aprobado por el Senado Federal, y será el responsable por la elaboración y edición del reglamento interno de la Abin a ser aprobado por el Presidente de la República.
La creación de la Agencia proporcionó al Estado brasileño la institucionalización de la actividad de Inteligencia, mediante acciones de coordinación del flujo de informaciones necesarias a las decisiones de Gobierno, en lo que respecta al aprovechamiento de oportunidades, a los antagonismos y a las amenazas, reales o potenciales, para los más altos intereses de la sociedad y del país.
En 2002 el Congreso Nacional, a través de la Comisión Mixta de Control de las Actividades de Inteligencia, promovió el seminario "Actividades de Inteligencia en Brasil: Contribuciones para la Soberanía y para la Democracia", con la participación de autoridades gubernamentales, parlamentarios, académicos, investigadores y profesionales del área de Inteligencia. La contribución del evento fue significativa para la profundización de las discusiones acerca de la actividad de inteligencia en Brasil.